jueves, 4 de agosto de 2016




Perfil de la víctima de acoso psicológico.

(Intento sintetizar pero es muy amplio y se pierden cosas muy interesantes).
Fuentes: Iñaqui Piñuel y Alfonso Riquelme (psicológos).

Las víctimas de acoso psicológico son personas justas e íntegras, autónomas: respetan las jerarquías sin caer en la sumisión; populares: carismáticas, empáticas, etc. También, las personas con sensibilidad o talento particular como tener dones musicales, literarios; personas creativas y que no se someten al dictamen del acosador. Se distingue por tener un exceso de ingenuidad y buena fe, además, no sabe hacer frente al acoso. En la mayoría de los casos, según el especialista, son personas que tienen mayor probabilidad de ser envidiadas y, frecuentemente, se trata de personas con una inteligencia superior: por encima de lo normal, distinguida, con reconocimientos y felicitaciones por su trabajo, y es eso, precisamente, lo que le vale ser elegida para el acoso por otros mucho más mediocres que sienten envidia o se sienten ofendidos o amenazados por la trayectoria brillante de la víctima. Son verdaderas y auténticas víctimas y su delito: ser mejor que sus acosadores.

Piñuel explica: “Fueron víctimas de un proceso que pretendía convertirlos en culpables y merecedores del castigo que recibían. Sin embargo, la verdad que revela Blanca Nieves es que ella es inocente y que son culpables y responsables todos cuantos pretenden acallar la verdad incómoda y políticamente incorrecta.


De alguna manera, representan una amenaza para los envidiosos y los menos valiosos, que se coluden para hostigarla, expulsarla del grupo y destruirla psicológicamente. El depredador utiliza una máscara con todas las características que engañan a los demás. Es muy difícil desenmascararlo. Los comportamientos de acoso se van contagiando. El psicópata logra reclutar más y más gente, enviando calumnias, promoviendo mentiras, bombardeando con ellas a familiares, jefes, subalternos, amigos actuales o antiguos, a las organizaciones a las que pertenece y perteneció, y a cualquier tipo de persona que tenga contacto con ella, ya que investiga toda la vida laboral, académica y personal de la víctima y a sus contactos. Manipula la envidia y los celos o el resentimiento de sus conocidos, pupilos (en el caso de los maestros, que también sufren en gran escala este azote) o amigos. Ofrece contubernios a cambio de algún beneficio, corrompe a los compañeros. Detecta a los más susceptibles de ser corrompidos. Hace promesas que después no cumple, difunde rumores buscando más y más cómplices. 


Si la víctima se muestra sumisa, la insulta y la provoca; si contesta los insultos, la acusa de agresiva. Incita a sus secuaces para atacar todos juntos sometiéndola al psicoterror y entre todos la acorralan y la atacan ferozmente. Lo que busca es aislarla y dejarla sola e indefensa. La envidia crece y si la víctima se defiende y busca escapársele el psicópata se llena de odio y acude al ataque directo, provocándola para exponer “su mal carácter” ante los demás. La violencia psicológica se lleva a cabo con insultos, burlas, espionaje de la víctima: físico (persiguiendola a donde va), amenazas telefónicas, por internet, ataque a sus cuentas electrónicas, a la computadora, envío de virus informáticos; llaman a cualquier hora de la noche a su teléfono, la mafia del acosador la acorrala físicamente en actitud agresiva, con murmullos en grupo, mediante los cuales le hacen saber que han estado hurgando en sus documentos y en su vida privada, hacen amenazas de agresión física, ocasionan daños, amenazas por escrito con anónimos, insinuaciones sexuales o comentarios obscenos, etc. Finalmente, termina en una lucha desigual; como la de los cuervos u otras aves, cuando atacan a otro animal solitario e indefenso.

El hostigador observa a la víctima, la estudia antes de atacarla y evalúa qué tan importante sería causarle daño y si vale la pena ocuparse de ella. El no se ocupará de alguien inferior, con menos talento o inteligencia que él. La evalúa, busca provocarla en público; para saber si la víctima se paraliza y no sabe qué hacer. Ésta por su rectitud no entiende su descaro y sus mentiras. Si la víctima lo denuncia públicamente él reaccionará de manera violenta. Este perverso acosador busca la imagen amable, apacible y bondadosa de la víctima. No la ataca cara a cara sino por sorpresa o a sus espaldas para anular su capacidad de defensa, utilizando de forma perversa: mentiras, sarcasmo, burla, desprecio. Ante algún trabajo hecho por la víctima, lo analiza buscando o inventando detalles para minimizarlo y ridiculizarlo delante de los demás, para avergonzarla. Aunque sea un trabajo excelente se las ingenia para convencer a los otros de que no vale nada. Existen algunos psicópatas jerárquicos o de puestos importantes que tienen secuaces especializados para tal oficio.


Piñuel y Zabala advierte que ser una persona sobresaliente aumenta las probabilidades de ser seleccionado por estos depredadores, ya que para ellos aparece como una luz en la oscuridad; porque tiene las características de las que el acosador carece.

Esto es más extenso pero hasta aquí...
Un abrazo

Karmen Martínez

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