martes, 31 de mayo de 2016

El principito



“¡No supe comprender nada entonces! Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. ¡La flor perfumaba e iluminaba mi vida y jamás debí huir de allí! ¡No supe adivinar la ternura que ocultaban sus pobres astucias! ¡Son tan contradictorias las flores! (...)


—Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso. Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si el cordero se la come, para él es como si de pronto todas las estrellas se apagaran! (...)




—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame! (...)


Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo..."


El Principito
Antoine de Saint-Exupéry



lunes, 30 de mayo de 2016




A mis lectores y contactos un gran abrazo.


"Dos mirlos blancos revoloteando en el lago”, que fue publicado por primera vez en el año 2013. Aborda el escabroso tema de la adicción a las drogas.

Los mirlos blancos son hermosas aves, algunos creen que no existen, ya que el mirlo, en realidad, es negro. Pero el color blanco se da debido a una mutación genética que le provoca albinismo, igual que en los humanos.

Se dice que atrae a la suerte y es el que “despierta a la primavera”, el primero que canta al terminar el invierno. Un mito dice que quien ha tenido mirlos, después de que mueren se sigue escuchando su hermoso canto y a través de él dejan un mensaje de amor y de esperanza. Los dos protagonistas de esta obra tienen las características de esta bellísima ave, de ahí que yo haya elegido ese nombre.

El contenido del libro narra una historia escalofriante de dos personajes anónimos: una joven mujer y su hijo, quien ha caído en la adicción.

La madre comienza describiendo un lugar de ensueño donde hay un lago, “su lago”, lo llaman, en el que han pasado días maravillosos durante la infancia del chico. Luego, de la noche a la mañana son violentamente arrancados de ese paraíso terrenal y lanzados a un pantano de dolor e incertidumbre: al tenebroso mundo de las drogas. Recorren un largovía crucis donde muestran facetas diferentes de ese mundo espantoso.

Después de algún tiempo ni ellos mismos saben si todavía pertenecen al mundo real o han cruzado ya, el umbral hacia otra dimensión para desembocar en un mundo alterno en el que deambulan como “entes etéreos e invisibles”, con su dolor que nadie ve y su llanto… que nadie escucha, olvidados en su terrible y absoluta soledad.

En esta obra hay una mezcla de ficción y realidad, y en determinado momento ya no se sabe dónde termina una y comienza la otra. Es posible que aquello que nos parezca más irreal, lo que se crea que es solo producto de la imaginación, sea, finalmente, lo verdadero. La madre cree haber cruzado ya, la “fina línea que divide a la cordura de la locura”.

La narradora de la historia dice haber visitado el infierno por el que ellos deambulan. Ha visto morir algunos niños adictos y ha visto también cómo las madres, las Dolorosas, como les llama, van perdiendo a sus hijos en la adicción y entrado en la locura. En fin, muestra ese mundo, como dije al principio, incomprensible y aterrador y que solo es conocido en su total y terrible magnitud por quienes habitan en él.

Es altamente recomendable leerlo tanto niños como adultos.


Con mi amor.
Karmen Martìnez



La sinceridad y la verdad

Hay una manera de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo; no concede la felicidad pero le proporciona a quien la practica una especie de poder mágico, de dominio sobre su prójimo: es la sinceridad y la verdad.

Ser sincero, auténtico, aunque se rompa el alma contra los obstáculos; aunque se quede solo, aislado y sangrando. No es una fórmula para ser feliz pero sí para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida cuyas apariencias nos marean y nos engañan continuamente.

Tiene un doble fondo curioso: no modifica la naturaleza de quien lo practica pero le concede una especie de doble vista que le permite percibir la mentira, el engaño, la traición y los sentimientos de quienes están a su lado.

Una persona auténtica hace de la sinceridad y la verdad una cuerda floja; por ella cruza sobre los abismos de la vida y no hay nadie, absolutamente, nadie, que le haga caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras se acercarán mañana a sonreírle tímidamente. Una persona sincera, auténtica es tan fuerte que sólo ella es capaz de reírse y apiadarse de todos.


Auténtico es quien se muestra tal como es: sin mentiras, sin engaños, sin fingimientos. Se gana lo que tiene, limpiamente. No compra amor, no camina por la vida rodeado de amigos falsos, fraudulentos. Lo poco que tiene vale más que lo mucho que tienen otros.

La sinceridad y la verdad no dan la felicidad pero dan la satisfacción de vivir de manera recta. No dan muchos amigos pero los que dan son verdaderos. La sinceridad y la verdad son escudos que todos deberíamos llevar, aunque nos quedáramos solos, aislados y sangrando...


Karmen Martìnez






domingo, 29 de mayo de 2016

De Pablo Neruda


Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, 
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, 
en regiones contrarias, en un mediodía quemante: 
eras sólo el aroma de los cereales que amo. 
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa 
en Angola, a la luz de la luna de Junio, 
o eras tú la cintura de aquella guitarra 
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido. 
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria. 
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato. 
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto 
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida: 
frente a mis ojos estabas, reinándo, y reinas. 
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
Un poema que trata del recuerdo del amor, un amor que, posiblemente, no sea correspondido. Se puede seguir amando a pesar del tiempo y la distancia, se puede estar enamorado sin ver, sólo con los recuerdos y la esperanza. Es la fuerza del corazón.


Información sobre el libro:

http://elsentido.com/noticias/delicias/publicar-uacj-libro-autora-deliciense/comment-page-1/

http://codigodelicias.com/ver.noticia.new.php?id=27060


https://books.google.com.mx/books/about/Dos_Mirlos_Blancos_Revoloteando_en_el_La.html?id=GdnmnAEACAAJ&redir_esc=y&hl=es 

http://elsentido.com/noticias/delicias/presentan-el-libro-dos-mirlos-blancos-revoloteando-en-el-lago/

https://www.facebook.com/Bibliotecas.Universitarias.UACJ/photos/a.218649304828637.71798.201837196509848/856816981011863/

A mis lectores y contactos un gran abrazo.

Karmen Martínez

"Dos mirlos blancos revoloteando en el lago”, que fue publicado por primera vez en el año 2013. Aborda el escabroso tema de la adicción a las drogas.

Los mirlos blancos son hermosas aves, algunos creen que no existen, ya que el mirlo, en realidad, es negro. Pero el color blanco se da debido a una mutación genética que le provoca albinismo, igual que en los humanos.

Se dice que atrae a la suerte y es el que “despierta a la primavera”, el primero que canta al terminar el invierno. Un mito dice que quien ha tenido mirlos, después de que mueren se sigue escuchando su hermoso canto y a través de él dejan un mensaje de amor y de esperanza. Los dos protagonistas de esta obra tienen las características de esta bellísima ave, de ahí que yo haya elegido ese nombre.

El contenido del libro narra una historia escalofriante de dos personajes anónimos: una joven mujer y su hijo, quien ha caído en la adicción.

La madre comienza describiendo un lugar de ensueño donde hay un lago, “su lago”, lo llaman, en el que han pasado días maravillosos durante la infancia del chico. Luego, de la noche a la mañana son violentamente arrancados de ese paraíso terrenal y lanzados a un pantano de dolor e incertidumbre: al tenebroso mundo de las drogas. Recorren un largovía crucis donde muestran facetas diferentes de ese mundo espantoso.

Después de algún tiempo ni ellos mismos saben si todavía pertenecen al mundo real o han cruzado ya, el umbral hacia otra dimensión para desembocar en un mundo alterno en el que deambulan como “entes etéreos e invisibles”, con su dolor que nadie ve y su llanto… que nadie escucha, olvidados en su terrible y absoluta soledad.

En esta obra hay una mezcla de ficción y realidad, y en determinado momento ya no se sabe dónde termina una y comienza la otra. Es posible que aquello que nos parezca más irreal, lo que se crea que es solo producto de la imaginación, sea, finalmente, lo verdadero. La madre cree haber cruzado ya, la “fina línea que divide a la cordura de la locura”.

La narradora de la historia dice haber visitado el infierno por el que ellos deambulan. Ha visto morir algunos niños adictos y ha visto también cómo las madres, las Dolorosas, como les llama, van perdiendo a sus hijos en la adicción y entrado en la locura. En fin, muestra ese mundo, como dije al principio, incomprensible y aterrador y que solo es conocido en su total y terrible magnitud por quienes habitan en él.

Es altamente recomendable leerlo tanto niños como adultos.



viernes, 27 de mayo de 2016








Dedicado a mis queridísimos amigos:

Mis deseos y aspiraciones, y mis grandiosos sueños; la fuerza en mi vida y la esencia de mi espíritu poderoso, unidos a una enérgica vitalidad y a mi gran entusiasmo convergen en excelsas posibilidades. 


Todo este conjunto auspicia mi estrella hacia el triunfo y llegaré a ser buena y feliz. Los nobles amigos se acercarán a mí como a un imán, atraídos por este pensamiento positivo, y mis relaciones con la gente hermosa y buena se fortalecerán y florecerán en un nacimiento: explosión mágica de grandes triunfos y la realización de las bellas ilusiones y aún, las de mis queridos amigos.

Todo el afecto que me han brindado, la consideración y el cariño, me hace sentir deseos de tener unos brazos enormes para poder abrazarlos a todos.



Con todo mi amor

Karmen Martìnez



miércoles, 25 de mayo de 2016

Mi ponencia en UTEP, encontrada en:  http://ia.utep.edu/Portals/1462/Cata%CC%81logo-XIX%20Congreso-ACTUAL.pdf (Fecha de consulta 25 de mayo de 2016), (págs. 59-60).





XX CONGRESO DE LITERATURA MEXICANA CONTEMPORÁNEA, Catalogo de ponencias, celebrado en The University of Texas at El Paso (UTEP), El Paso, Texas, E.U., 7 de marzo de 2014. 


La realidad virtual e hipertexto en Aura, de Carlos Fuentes

Carmen Martínez Armendáriz


Aura (1962), de Carlos Fuentes, es una obra maestra que, aun en su brevedad, entraña todos los méritos artísticos de la novela moderna. Tales cualidades no sólo corresponden a su experimentación formal, sino también se refieren a su estética narrativa, la cual podemos relacionar creativamente con un fenómeno de nuestros días llamado realidad virtual. En este trabajo ofrecemos un análisis e interpretación de esta novela desde la realidad virtual y el hipertexto, movimientos que han traído importantes cambios en el mundo contemporáneo. A través de los elementos que comporta la virtualización, intentamos en primer término demostrar la afinidad y similitud que hay entre la realidad virtual y los mundos posibles, paralelos e imaginarios de la narrativa de Fuentes. Tomando en cuenta que en el mundo literario lo virtual se interpreta como falsificación, esto lo hace afín al ser de ficción donde los personajes irreales en la narrativa adquieren un rasgo característico con los mundos virtuales, lo que suscita la idea de que tanto en la realidad virtual como en los mundos imaginarios de la ficción, las creaciones mentales se vuelven entidades tangibles aun cuando sean inmateriales. Así, tanto en una como en otra es posible despojarse de la propia identidad y someterse a un proceso de inmersión. En segundo lugar, este trabajo busca proveer elementos para la comprensión de la ficción entendida como realidad virtual, pues ello nos permite comprender los valores estéticos de Aura, así como su vínculo creativo con la teoría literaria que se ha venido desarrollando en las últimas décadas a propósito del hipertexto.

http://ia.utep.edu/Portals/1462/Cata%CC%81logo-XIX%20Congreso-ACTUAL.pdf (Fecha de consulta 25 de mayo de 2016) pp 59-60.



Frases de Carlos Fuentes:

“La belleza sólo le pertenece al que la entiende, no al que la tiene”.

“El pasado está escrito en la memoria y el futuro está presente en el deseo”.

“Hay que saber que los hijos, vivos o muertos, felices o desdichados, activos o pasivos, tienen lo que el padre no tiene. Son más que el padre y más que ellos mismos. Nuestros hijos son los fantasmas de nuestra descendencia. El hijo es el padre del hombre”.


Con todo mi amor.
Karmen Martínez

lunes, 23 de mayo de 2016


Gracias a mi Creador.

Quiero darte las gracias, mi Señor, por las bendiciones, regalo divino que me has dado:

Por el cansancio, por las desilusiones, por la angustia, por mis tropiezos y mi desesperación; además, por las alegrías, las satisfacciones, la plenitud y, especialmente, por tu amor. Por el amor de mi padre y de todos los que me han rodeado a lo largo de mi vida. Algunos me dieron amor y afecto; otros, desilusión y penas, pero, igual, lo agradezco porque eso me enseñó a luchar, a pelear y me hizo fuerte.

Las lágrimas que derramé limpiaron mi alma, mi vida y mis ojos; el dolor que padecí forjó mi espíritu y pude compartir con los demás su fruto. Los conocimientos adquiridos han servido para convencer y espero que, también, para enseñar o iluminar con mi pequeña e insignificante luz a otras personas. Mis pasos no siempre fueron seguros, no siempre fueron firmes pero sí, muy insistentes.

Mi padre me enseñó a amarte y por eso lo amo. Porque me hizo observarte en cada estrella, en cada brizna de hierba, en el rocío de las plantas en primavera y en la reluciente escarcha en el invierno. Me enseñó a cantar para alabarte y a buscarte más allá de las constelaciones, cuando los ojos se llenan de lágrimas y el corazón grita, buscando una respuesta que nadie conoce.

Gracias por los amigos “a toda prueba” que me has dado. Durante las grandes dificultades de mi vida muchos se quedaron en el camino y los perdí; los que persistieron, afirmaron y reforzaron el divino lazo de la amistad. Te agradezco tanto a unos como a los otros; ambos me dieron lecciones de existencia y supervivencia.

Te agradezco por mi libro, por el mucho o poco conocimiento que me haya permitido trasmitir a los demás. Gracias por mis adorados lectores que me hicieron fuerte durante su edición y distribución. También por todos los que participaron de una u otra forma en sus presentaciones y difusión. No mencionaré nombres, pues fueron muchos e invaluables amigos, alumnos, maestros, familia.

El libro se agotó pero ya recuperamos el tiempo perdido con la nueva reedición y sólo me queda pedirte, Señor, que me sigas dando la oportunidad de servir a los demás con este tema el cual, desgraciadamente, no se agotará nunca. Llevar el conocimiento y la advertencia a quien permanece en el peligroso desconocimiento de este escabroso problema social. ¡Gracias a mis amados lectores, mis cómplices en este maravilloso camino! Espero continuar adelante con esta misión que me he impuesto.

Los amo.

Karmen Martìnez

viernes, 20 de mayo de 2016



Decía Facundo Cabral: “Me hago cargo de mi soledad y de mi canto. La soledad me la impusieron y aprendí a amarla y ahora la busco, y cantar es un acto de amor”. El gran hombre de espíritu maravilloso que se decía analfabeta y tenía una sabiduría extraordinaria. El corazón ama pero el cerebro pregunta. 

Decía que los humanos aman las malas noticias porque odian la vida. Es mejor hablar de lo malo que hace éste, ese, aquel o el otro que hablar de las de las constelaciones, de las flores o del amor. Los que se la pasan criticando o juzgando a los demás es porque se odian a sí mismos y tienen miedo; no tienen vida propia, ¿cuándo viven? Si pasan la vida buscando quien se equivocó, qué hacen o como viven los demás. 

Yo creo que la mayoría del tiempo no queremos “conocer bien” a los demás, sino “conocerlos mal” para satisfacer ese morbo que provoca el bienestar que causa saber que aquel “no es todo lo bueno que se creía que era”. Llena de placer “agarrar en falta a otros”. 

Eso, decía, no es la vida, es una peste, es un veneno. Cabral iba dos veces al año a La India ayudar y bañar niños leprosos. Hablaba con la Madre Teresa y veía el silencio profundo que se producía a su paso y a la gente cayendo de rodillas ante ella y para él “Eso es el amor” y cuando hay amor no hay pobreza. Lo que mata es la indiferencia de los demás. 

Decía de Borges que a los 85 años le leía para que corrigiera sus escritos (algunos recordarán que Borges era ciego); y termina diciendo: “El paraíso no está perdido sino olvidado, en una eternidad siempre se puede empezar de nuevo”. 

A cualquier edad y bajo cualquier circunstancia, entiendo… Finalmente, esos hombres fueron elegidos por Dios para mostrarnos la sabiduría. Así era también mi padre. La pregunta es: ¿Quién, por Dios, quería matar a un hombre semejante? ¿Quién podía ódialo?


Es hermoso el sentimiento que despierta el arte.


Karmen Martínez













miércoles, 18 de mayo de 2016


“¡…Oh, Zaratustra, quién eres y quién tienes que llegar a ser: tú, el maestro del eterno retorno, ese es tu destino! [….] Cómo no va a ser ese gran destino también tu máximo peligro y tu máxima enfermedad! Dirás: Ahora muero y desaparezco y en un instante seré nada, pero el mundo de las causas retorna. 

Vendré otra vez con el sol, con la Tierra, con las águilas, con las serpientes. He dicho mi palabra, quedé hecho pedazos a causa de ella”.

“Así habló Zaratustra”
Friedrich Nietzsche.





viernes, 13 de mayo de 2016




(De Las flores del mal, de Charles Baudelaire)


La destrucción

El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
lo respiro, siento cómo quema mi pulmón
y lo llena de un deseo eterno y culpable.


Toma a veces la forma, sabiendo que amo el arte, 
de la más seductora de todas las mujeres; 
con pretextos y antojos que no hecho a mala parte
acostumbra mis labios a nefandos placeres.


Cada vez más, me aleja de la dulce mirada de Dios, 
dejando mi alma jadeante, fatigada 
en medio de las negras llanuras del hastío.


Y pone ante mis ojos llenos de confusiones, 
heridas entreabiertas, espantosas visiones... 
y el sangriento aparato de la destrucción.


Karmen Martínez




martes, 10 de mayo de 2016

           



LA CANCIÓN DESESPERADA

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. 
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba. 
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas. 
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos. 
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue 
naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso. 
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida. 
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. 
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, 
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. 
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina. 
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh sentina de escombros, en ti todo caía, 
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. 
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero, 
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. 
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba. 
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!



Pablo Neruda

domingo, 8 de mayo de 2016







La filosofìa en la poesía de Charles Boudelaire puede definirse así: “El poeta se vuelve maldito cuando la sociedad lo rechaza, incapaz de admitir sus aberraciones; en consecuencia, se entrega al vicio y a la disipación pero sólo consigue el “spleen”, una especie de tedio, una constante de melancolía. Este estado, llamado por Baudelaire: “Consciencia del mal” es necesario para alcanzar el efecto poético.

Siempre fue acusado de inmoral pero estuvo por encima de las críticas y censuras de su obra; se transformó en “el Padre de la modernidad” en el "Heredero del modernismo y del decadentismo"
.
“El poeta maldito” (Baudelaire) consiguió transformar en belleza lo no bello, en armonía lo deforme (su amante, deforme y prostituta), en luz la oscuridad.

El amor engañoso (Charles Baudelaire, poema)

Cuando te veo cruzar, oh mi amada indolente,
paseando el hastío de tu mirar profundo,
suspendiendo tu paso tan armonioso y lento
mientras suena la música que se pierde en los techos.
{…}

¿Serás fruto que en otoño da sazonados sabores?
¿Vaso fúnebre que aguarda ser colmado por las lágrimas?
¿Perfume que hace soñar en perfumes lejanísimos,
almohadón acariciante o canastilla de flores?


Sé que hay ojos arrasados por la cruel melancolía
que no guardan escondido ningún precioso secreto,
bellos estuches sin joyas, medallones sin reliquias
más vacíos y más lejanos, ¡oh cielos!, que esos dos tuyos.


Con mi amor
Karmen Martìnez

sábado, 7 de mayo de 2016

Para el Mazapán (no sé a quien pertenece este poema) Pero ahí está, Manuel.






Poema al caballo

infalible al andar por trochas y caminos 
para que estando ebrio yo llegue a mi destino.
leal, incansable y noble compañero de juerga
amigo de mi gente , hermoso y bien plantado ;
fino, elegante , airoso, por mi cada paso.


inteligente equino: me miras con ternura; 
me cargas con cariño, me llevas donde quiero;
Esperas mis caricias sin mostrar desespero,
tu cuerpo entero vibra cuando toco tu pelo.


Tu especie ocupa un puesto proritario en la historia:
un dia llego a America algun abuelo tuyo,
y decidio quedarse para que fueras mio.
Algunos de los tuyos se han ido, mejorando,
para que el mundo sepa que aqui cualquier caballo 
se vuelve mas hermoso, más fino, mas garboso,
 más grande, mas sublime, 
pues sabemos montarlo y mejorar su paso.


Amigo de mi vida: te quiero y tu lo sabes 
Lo observas en mis ojos, lo sientes en mis manos,
y lo confirmas siempre que tu cuerpo y el mio 
son un solo elemento cuando juntos andamos


Estas en los establos, en chapas de correas;
en estatuas , en cuadros, te exhibimos sin pena 
y hoy quisimos tambien meterte en un poema.
caballo: tu eres la fuerza, inteligencia y brio;
pero de tal nobleza, ninguno como el mio.


viernes, 6 de mayo de 2016



Queridos amigos:

Estuve alejada durante algunos meses pero he vuelto a la lucha y con muchas ganas. Tengo la satisfacción y el enorme gusto de saludarlos y hacerlos partícipes de mis planes.

Mi libro narrativo Dos mirlos blancos revoloteando en el lago (novela), Ya está de nuevo en circulación. El primer capitulo del mismo inicia con una cita: “Si el libro que leemos no nos despierta como un puñetazo en el cráneo, entonces, ¿para qué leemos? Lo que necesitamos son libros que hagan en nosotros el efecto de una desgracia, que nos duelan, un libro tiene que ser el hacha para el mar helado que llevamos dentro”.
Franz Kafka

Poco después de darle su tiempo “para que madure” será publicado, también, mi nuevo libro: El silencio de la alondra; quedando pendiente para más adelante otro libro de poesía: Nostalgia.

Luego de que “aparezca” les avisaré dónde estará a la venta. Lo mismo, los demás

Por lo pronto, cualquier información que deseen, pueden pedírmela directamente a esta cuenta de facebook: "Karmen Martìnez" (pueden reconocerla por la foto de la portada y por la foto de perfil donde utilicé el mismo libro, creo que es inconfundible), y también, con mucho gusto los invito a visitar mi blog: 

karmenmartinez16.blogspot.mx 

Desgraciadamente, perdí a muchos de mis contactos y no logro localizarlos.

Les quiero y los abrazo con todo mi cariño.

Karmen Martìnez

jueves, 5 de mayo de 2016



De la extraordinaria poesía de Luis de Góngora: "Polifemo y Galatea", difícil de entender. Los tres personajes de esta poesía: Polifemo, Galatea y Acis.

Galatea

¡Oh bella Galatea, más sûave
que los claveles que tronchó la aurora;
blanca más que las plumas de aquel ave
que dulce muere y en las aguas mora; (se refiere al cisne)
igual en pompa al pájaro que, grave,
su manto azul que tantos ojos dora ( el pavo real y sus plumas)
cuantas el celestial zafiro estrellas!

Acis

Era Acis un venablo de Cupido,
de un fauno, medio hombre, media fiera,
de Simetis, hermosa ninfa, habido;
gloria del mar, honor de la rivera,
el bello imán, el ídolo dormido,
que acero sigue, idólatra venera,
rico de cuanto el huerto ofrece pobre,
rinden las vacas y fomenta el robre. (leche y miel)

Polifemo (cíclope)

Un monte era de miembros eminente (gigante)
este (que, de Neptuno hijo fiero,
de un ojo ilustra el orbe de su frente,
émulo casi del mayor lucero)
cíclope a quien el pino más valiente,
bastón, le obedecía, tan ligero,
y al grave peso junco tan delgado,
que un día era bastón y otro cayado.

miércoles, 4 de mayo de 2016


Poema 6

Te recuerdo como eras en el último otoño. 
Eras la boina gris y el corazón en calma. 
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo. 
Y las hojas caían en el agua de tu alma. 

Apegada a mis brazos como una enredadera, 
las hojas recogían tu voz lenta y en calma. 
Hoguera de estupor en que mi sed ardía. 
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma. 

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: 
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa 
hacia donde emigraban mis profundos anhelos 
y caían mis besos alegres como brasas. 

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. 
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! 
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. 
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.


Pablo Neruda

martes, 3 de mayo de 2016


Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.


Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda

lunes, 2 de mayo de 2016

Poema 1 Pablo Neruda



Poema 1

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,

te pareces al mundo en tu actitud de entrega.

Mi cuerpo de labriego salvaje te socava

y hace saltar al hijo del fondo de la tierra.

Fui sólo como un túnel. De mí huían los pájaros,

y en mí la noche entraba en su invasión poderosa.

Para sobrevivirme te forjé como un arma,

como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.

Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.

¡Ah los vasos del pecho! ¡Ah los ojos de ausencia!

¡Ah las rosas del pubis! ¡Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.

Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!

Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,

y la fatiga sigue y el dolor infinito.

Gracias



 


Señor, gracias por los amigos “a toda prueba” que me has dado. Durante las grandes dificultades de mi vida muchos se quedaron en el camino y los perdí; los que persistieron, afirmaron y reforzaron el divino lazo de la amistad. Te agradezco tanto a unos como a los otros; ambos me dieron lecciones de existencia y supervivencia.

Gracias, queridos amigos.
(No los menciono porque no quiero olvidar a ninguno, pero los quiero y les agradezco su valiosa y bella amistad). 
Muchos andan por ahí perdidos pero los voy a encontrar.  

Con todo mi amor.
Karmen Martìnez