miércoles, 5 de diciembre de 2018

Sabes, amor


Sabes...

Sabe amor, ¡cuánto te he amado!
Sabe que hay días en que mi alma gime,
sufre y se lamenta.

¡Tantas horas esfumadas!
Tanto amor, olvido tanto…
tanto tiempo diluido en llanto.
Tantas lágrimas fluyendo como ríos buscando...
buscando un mar a dónde irse a morir.

¿Dónde irán a parar?, ¿alguna vez lo alcanzarán
o se irán diluyendo por las rocas
áridas de los días y los años?

Y el mar, el ávido mar
inquieto esperando, esperando…
inmenso y bravío, pero ansioso,
abrupto;
y de amor... desolado y vacío.

Sabe amor...

Karmen Martìnez

viernes, 26 de octubre de 2018

Yo gaviota, tú, mar...


 
Yo gaviota, tú, mar

Sólo quería sentirme segura, sólo quería descansar en ti.

En mis momentos aciagos, fuiste quién me hizo sonreír;

en mi absoluto desamparo me trasmitiste esperanza.

Cada día cambiabas de una en una mis lágrimas por sonrisas

y muy pronto comencé a reflejar tu presencia en mi pensamiento.


Reconstruiste mi vida y mi alma dolorida;

reconstruiste mis alas y mi deseo de vivir

y lograste que abriera de nuevo los ojos a la esperanza. 



Qué más da que cuando me viste de pie,

a punto de volar de nuevo, te retiraras discretamente de mi vida.

Qué más da que mi mirada se volviera a empañar por el llanto.

Qué más da que un día cualquiera necesite otra vez con ansias 

tu sonrisa y tu mirada de ternura.

Qué más da que ya no estés

Qué más da, si presiento tu presencia inscrita en el viento,

Qué más da que no sepa si te volveré a ver.

Qué más da que yo sepa que alguna de esas noches 

llegas, furtivamente, escondiéndote en las sombras para volverme a ver. 

Qué más da que tu creas que mi felicidad está en tu ausencia;

qué más da que con tu ausencia me hagas tan infeliz.

 Karmen Martìnez


sábado, 13 de octubre de 2018

Justicia divina




Justicia divina

De un hueco del destino ya herrumbroso, 
en lejano eco de un grito desolado 
retumbaba mi lamento quejumbroso 
sobre un tema que hasta Dios había olvidado. 

La humana justicia casquivana huía 
y Dios la divina también demoraba 
y saldar su adeudo siempre rehuía 
y en eterna espera siempre me dejaba 

tropezando en restos de promesas muertas, 
deambulando sobre hiel, duda y temores, 
y pendía en la oquedad de mi alma yerta 
el marchito ramillete de sus flores. 

La neblina desplegó sutil su velo 
menguando la luz del día mortecino, 
y yo pedía vanamente un consuelo 
aquel otoñal crepúsculo anodino. 

Cubriendo de olvido los meses y años 
al tibio rocío lo tornó en escarcha, 
esparció cenizas en los desengaños 
y, sin pausa el tiempo continuó su marcha. 

Se asía mi alma obstinada a la sombría 
quimera evasiva, cual cautiva yedra, 
y el furor de la obstinación daría 
a mi espíritu la dureza de la piedra. 

Retorné de nuevo con mi antigua queja 
y al sagrado templo retomé mi vera; 
la réplica santa se ha tornado vieja 
y tenaz repite: “espera… espera…” 

Una de las causas de mi honda protesta 
sucumbió en la insidia de las tempestades; 
la otra persiste y busca la respuesta 
entre escombro y ruinas de mis soledades. 

Hoy, en este aciago atardecer cetrino 
meditando fatigada, desespero, 
y… propuesto un pacto con el Ser Divino 
en estoico letargo, espero… espero…

Karmen Martìnez 




lunes, 8 de octubre de 2018

inconmovible

Días nublados, lluviosos, nostálgicos; preludio del ineludible y desolador invierno. Arboles desnudos, suelos húmedos, cubiertos de hojas muertas, nidos abandonados, solitarios... ausencia de flores y mariposas.
 

Karmen Martìnez 

Inconmovible

Tu faz inconmovible 
de efigie inmóvil cincelada en piedra 
con desdén indecible; 
para el alma que ciñes como hiedra 
tus ojos de mirada sugestiva 
son única señal de estatua viva.

El mirar de esos ojos,
pétrea mirada de sutil encanto,
fría y fingiendo enojos
que al alma oprime y la disuelve en llanto,
desvanece las sombras y las penas
llenando de luz las noches serenas.

Así, déjame amarte
estatua de alabastro imperturbable.
Permíteme tocarte,
tocar el frío de tu mármol inmutable
suavizando la aterida dureza
de tu piel para darle la tibieza.

Tu rostro cobra vida,
palpita de pasión bajo el granito,
de amor desfallecida
el alma exaltada ahoga un grito
y la ilusión enciende mi sentido
al advertir que tu frialdad se ha ido.

Leve vestigio de amor
oculto en la insondable faz de roca,
de la pupila el temblor
se dilata y desciende hasta la boca
ardoroso el deseo por un beso
que se ha quedado entre los labios preso.

El corazón se enciende,
va suavizando de la piedra el rigor
y al exterior trasciende;
almas anhelantes, sedientas de amor,
fundidas en crisol incandescente
y grata esencia de un amor ferviente.

En loco desvarío
la fuente del deseo apaciguamos
y en el paraje umbrío
al sopor placentero dormitamos.
Al despertar, busco otra vez tu boca
… pero volvió a su rigidez de roca.




domingo, 30 de septiembre de 2018

Alma peregrina


Alma peregrina 

El alma exaltada galopando al viento 
liberarse intenta de férreas cadenas
y romper ansía el terrenal enlace
disipando sombras, transformando brumas.

Se eleva esquivando el abismal vacío
invocando sueños, buscando quimeras;
alas desplegadas hacia el horizonte:
crepúsculo de oro y de sangre teñido.

Viaja solitaria cual gaviota herida,
peregrina triste veloz se desliza
persiguiendo anhelos y dulces recuerdos
de afanes truncados y amores perdidos.

Gira delirante en el silencio santo
de altura infinita y en risueño vuelo
sortea ventiscas, borrasca y estruendos,
diáfana y etérea, venero celeste.

Traspasa los nimbus y se inmoviliza
al frenar su vuelo un grillo obstinado,
volátil se esparce cual nube de niebla
y desciende en manto de fúlgida escarcha.

Karmen Martìnez

Golondrina retardada


Golondrina retardada 

Pobre golondrina herida
varada en el vendaval,
con las alas destrozadas
...casi si poder volar. 

Busca angustiada un refugio
pidiéndole ansiosa al cielo
donde curar sus heridas
y otra vez remontar el vuelo. 

Plácido cobijo encuentra
en una tarde de estío,
pero es provisional y
pronto se volverá frío. 

Antes que llegue el invierno
has de dejar ese nido,
aunque lo encuentres tan tierno,
cálido, dulce y tranquilo

¿Qué harás, golondrina triste
si en tus alas lastimadas
llevas ya dolor, olvido, 
angustia y pena, tatuadas? 

Te sientes tan fatigada y
con el corazón deshecho,
pero nadie te contiene o
vence tu dolido pecho. 

Vuela veloz, avecilla.
No permitas más dolores.
¡Remóntate alto en el cielo
y deshecha tus temores! 

Tal vez algún día encuentres
el grato alero que anhelas
para construir tu nido
y ahí cobijar tus penas.

Karmen Martìnez

domingo, 17 de junio de 2018

Desaliento



Desaliento 

Sólo esperaré un poco para apagar tu recuerdo,
mi alma está fatigada y olvidarte es lo más cuerdo.

¿Cómo es posible olvidar a aquel infinito amor 
y después de tanto tiempo despedirse sin rencor?

Se fue la vida y perdí tu huella y ya no queda más que el recuerdo,
Pensando siempre en aquellos días… a veces creo que fue un sueño.

Busco en el cofre de los recuerdos tu rostro suave, de rasgos tiernos;
difuminada a través del tiempo, busco tu boca, ¡con tanto anhelo!

Mas ya no encuentro tu amada cara, no está tu boca ni está tu pelo; 
Tan solo veo como en un sueño tus ojos tristes detrás de un velo.

Te amé… y te perdí de pronto; no fue tu culpa ni fue la mía.
Solo el destino en su afán loco con grande saña marcó mi vida.

Más fue tan bello en aquel instante aquel amor de infinita ternura,
que ya no duele cuando recuerdo tu trato suave y tu gran dulzura. 

Dolor en mi alma... ¡Oh! ¡Cruel destino!, que así me paga mi sufrimiento. 
Mi amor tan grande, mi gran deseo; lamento triste, triste tormento.
Era él un hombre hecho de ternura, mirada candente de grande dulzura, 
que fue imposible en aquel instante ignorar sus ojos y no amarle.

Adiós entonces, mi gran cariño, no sé si un día el destino quiera
cruzar de nuevo nuestras dos vidas y reencontrarnos aquí en la Tierra. 


Karmen Martìnez










jueves, 7 de junio de 2018

Añoranza


Añoranza

Siento la nostalgia y añoro los días
de dulce ternura y bellos momentos;
ilusiones locas, cuando ambos ansiosos
en cualquier paraje buscábamos vernos.

Atrás quedó todo porque el tiempo quiso
que lejos quedaran los días de invierno;
el estío vino a derribar con saña
los grandes deseos, las ansias, los sueños.

¿Qué haremos ahora con tanto vacío?
¿Cómo viviremos el dulce recuerdo?
¿Cuándo volveremos, ansiosos de nuevo,
al encuentro grato y los días de invierno?

Cuando en el otoño la hojarasca dance
y marchitas flores sucumban al viento,
acaso con dolor avivemos luego,
la dulce ternura que quedó en el tiempo.


 Karmen Martìnez

domingo, 25 de marzo de 2018

Duda


Duda

Yo tengo una duda loca
que está turbando mi sueño:
¿será el amor mi presente
o es el pasado mi dueño?

¿Serán unos ojos verdes,
profundos como el océano
o aquellos color café
de la mirada de ensueño?

Quietos remansos de paz,
aguas de glaucos destellos
o dulces y ardientes brazas
como castañas al fuego.

Mi alma se debate inquieta
entre dudas y deseos:
hoy por el verde cambiante,
luego por el ámbar tierno.

Desolada en esta lucha
solitaria, pues no tengo
los verdes que están tan cerca…
ni el ámbar que está tan lejos.


                                                              Karmen Martìnez 

domingo, 28 de enero de 2018

Ojos glaucos



Ojos glaucos


Intento dibujar tus ojos glaucos
en la línea que a cielo y mar confunde:
dos gotas claras de agua y terciopelo
como lluvia que con el mar se funde.

En vaivén incansable parecía
travieso colibrí, alegre y loca.
Inquieta te envolví en mi fantasía
y me quedé… prisionera de tu boca.

Amarte quise y atarme a tu ternura
más fue lo nuestro cual fugaz estrella
que cruza presurosa el firmamento
dejando por su paso luz tan bella.

El sueño se esfumó como la bruma,
fue el ávido deseo postergado;
el anhelo truncado e insatisfecho
y el amor en embrión… abandonado.

Con ansiedad pretendo retenerte,
tú te vas como el sol en los ocasos
dejándome indefensa y sola al viento
que me arrasa y me aleja de tus brazos.

En las olas cabalga tu recuerdo,
sobre el agua mi alma se desliza,
tratando de alcanzarlo, ilusionada 
y evitar que se disipe con la brisa.

Mi vida cual gaviota solitaria
cruza infeliz la soledad profunda;
ruidosas olas rompen el silencio,
triste mi lamento en el mar retumba.

El sol refulgiendo en el oleaje
lanza reflejos de oro y de turquesa
y el dulce resplandor que languidece
me envuelve y me atrapa en la tristeza.

Karmen Martìnez








El olvido y la venganza

La venganza más cruel es el olvido. 

El olvido es la herida que nos deja 

sangrando de dolor y de tristeza.

La tristeza y el olvido son venganza. 

Dejé atrás los rencores y agravios 

y el recuerdo de días infelices, 

la venganza ofrendé al olvido mismo 

y olvidando emigré de la tristeza. 

Me elevé por encima de la nada 

y despojé a mi alma del fracaso 

rompiendo del dolor el triste lazo 

y al romperlo consumé toda venganza.

 Karmen Martìnez

jueves, 11 de enero de 2018

mi corazón, pájaro herido

Mar – ~ Clic ~

Mi corazón, pájaro herido

La hermosa tarde de encuentro grato marcamos la ruta de la incertidumbre. 

Vidas hambrientas de amor y deseo: la sed, el dolor, el desvelo.

Difícil camino tan dulce y amargo, vertiginoso cauce de un río escarpado. 

Noches estrelladas, suspiros, ensueños… ansiedad del alma, horas de silencio. 

Ojos hermosos de color cambiante; fuertes, como hiedra se pegan a mi alma. 

Todo lo iluminan… o todo lo destruyen con una mirada.

¿Qué hay en tu alma indecisa, sumergida en misterio y neblina, detrás de la aparente calma?

Los crepúsculos traen esperanza, la noche, oscura y tranquila, duerme las penas y las calla.

Te busco, llamando con la voz del viento; la hora del dolor me encuentra solitaria. 

La triste y fría hora se anida en mi pecho.

¿Dónde estás tú? ¿Dónde? ¿Qué penas ahuyentas como a negros pájaros?

Ignoras el amor, evitas la ternura, te aferras al dolor; te ocultas en las trivialidades de la vida.

Quizá, ya mañana seremos distintos: el amor, la esperanza, la ilusión; para entonces, se habrán ido. 

Tempestuoso corazón, alma nostálgica y solitaria, aleteando con dolor, como herido pájaro en la borrasca.


Karmen Martìnez



lunes, 8 de enero de 2018

Oasis

Oasis
(Más que un poema es una oración)


Señor, presiento que tú me llamas
a cumplir un extraño mandamiento,
pero primero fortalece mi alma
para no fallarte por falta de talento.

Dame un remanso, Señor, dame un oasis
para refrescar mi corazón deshecho,
que luego seguiré hacia adelante
aunque se abran las heridas de mi pecho.

Caminaré por el desierto ignoto,
subiré la montaña escarpada,
llegaré hasta el sitio más remoto,
siguiendo en pos de tu imagen adorada.

Dame fuerzas para continuar mi sino,
que no desfallezca mi alma atribulada.
Permíteme ya cumplir ese destino

y por fin, descansar en tu morada.


Karmen Martìnez

jueves, 4 de enero de 2018

A Diana la ultima rosa



A Diana

Mi pequeñita es como el sol,
tan bella como una rosa,
que me llena de ilusión
cuando revolotea cual mariposa.

Rizados cabellos de oro
y mejillas sonrosadas,
parece salir de pronto
de un viejo cuento de hadas.

Es como un ángel travieso
mi pequeño querubín,
con ese vaivén inquieto
que parece no tener fin.

Y cuando habla me embriaga
con su vocecita de cristal
que a mi corazón refresca
como agua de un manantial.

Y cuando ya muy cansada
de noche por fin se duerme,
mi alma se queda helada
y se inflama solo al verle.

Cuando ella mira a su hermano
estudiando su lección
finge estar muy ocupada
resolviendo una ecuación.

Sólo tiene cuatro años
pero a veces me sorprende
de tener mente tan clara
y ser tan inteligente.

A todos nos quiere enredar
con su sonrisa enmelada
para hacer sus travesuras
y nadie le diga nada.

Pero si se le reprende 
y se le llama la atención
se desborda en su enojo
cual volcán en erupción.

Parece una muñequita,
más linda que una princesa,
así es esa señorita,
mi pequeñita traviesa.








Karmen Martìnez